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Ficha del partido
Poco premio
Pese a jugar un tiempo y medio con uno menos, Angellotti fue más que Camino al Mundial y estuvo a 30 segundos de llevarse la victoria. Sin embargo, la mala leche reapareció y todo terminó 1-1.
Es evidente que cuando los planetas están cruzados, las estrellas torcidas y los astros totalmente en pedo aunque saques un black jack la guita se la lleva otro. Uno no entiende por qué carajo pasan estas cosas ni tampoco quién es el guacho que las digita. Lo cierto es que cuando el destino escribe una cosa no la podes cambiar ni con 100 lucas; te la tenes que bancar sin chistar.
La primera mala señal de la mañana dominguera apareció de entrada. Por lesiones y ausencias, el conjunto de Colegiales debió estrenar dupla central y cambiar su esquema táctico, obligando a destruir ese infalible lema futbolero que dice “equipo que gana no se toca”. El Mono y Casqui comandaron una defensa que se paró con cuatro, quedando Checho como único cinco y Nicolás como enganche.
¿Qué había del otro lado?. Un rejuntado que arrancó con un arquero en jean y 10 jugadores con más caras de escavio que el Tincho en el cumpleaños de Rodri. Sí, sí, leyó bien amigo. Durante los primeros 15 o 20 minutos, Camino al Mundial tuvo bajo los tres palos a un pibe en ¡jean y zapatillas!.
Ahora que lo pienso más tranquilo creo que esta es la segunda mueca del destino, porque el Verde inconscientemente se confió. Los muchachos entraron más pensando en cuántas facturas se iban a clavar para festejar la goleada que en cómo plasmar el juego que los caracteriza. Y así fue como regaló la primera etapa, casi sin generar situaciones de gol (las únicas vinieron tras un par de corners), manejando mal la pelota y sin la actitud necesaria. Para peor, cuando el rival ya estaba armado y comenzaba a parecerse a un equipo, Angellotti se quedó con uno menos debido a la correcta expulsión de Checho.
Jugando con 10 y tirando a Darío de cinco, los dirigidos por el Tincho se preparaban más para aguantar que para atacar. Sin embargo, nada de esto pasó. El equipo entendió que tenía que cambiar la cara, que en el segundo tiempo tenía que desterrar esa pachorra. Angellotti fue en los 40 minutos finales el Angellotti de siempre, ese que raspa en todos lados, ese que nunca da una bola por pérdida y ese que gana sus partidos desde su garra. A esto además le sumó un Zurdo con muy buenos pasajes de fútbol y un Mendo determinante con su velocidad.
Así, pese a estar en desventaja numérica, el conjunto de Colegiales fue mucho más que Camino al Mundial. Generó tres o cuatro ocasiones clarísimas de gol. Todavía no se puede entender de dónde salió el tipo que le ahogó el gol a Ponto. Indudablemente estas también son señales porque haber llegado 0-0 al tiempo de descuento ya era una injusticia. Ahora... ¿puede el destino ser tan turro? Sí, parece que puede...
Cansado de encarar defensores, el Enano agarró un par de libros, hizo un curso acelerado de abogacía, se convirtió en juez salvador y con una definición poco ortodoxa fusiló al arquero. 1-0, fin de la injusticia y alegría total. Aunque duró tan poco que casi nadie la saboreó... A la jugada siguiente vino un centro, un pequeño desvío, un rebote, una bocha que increíblemente cae en medio del área, una defensa que no llega a despegarla y un delantero que estampa el 1-1. ¡¡Y la reputa que los parioo!!!.
Los dirigidos por el Tincho hicieron mucho como para sobreponerse a todas las adversidades que presentó el partido. Sin embargo, se llevaron un premio ínfimo para tanto esfuerzo. Lamentablemente otra vez el diablo metió la cola y el Verde dejó pasar una hermosa chance para consolidar su gran momento.
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